Los orígenes de la vocación vitivinícola de la familia Vivanco se remontan al año 1915 cuando, en el barrio de las bodegas del pueblo de Alberite (La Rioja), Pedro Vivanco González comenzó a elaborar vinos para consumo familiar. En 1940 adquirió una pequeña bodega comercial en el mismo pueblo. Una curiosa inscripción remataba la puerta de aquel calado: “El que pase y tenga sed, estando la puerta abierta que entre a beber”.
Hoy día, Dinastía Vivanco se asienta sobre tres pilares: La Bodega, La fundación para la Investigación y Divulgación de la Cultura e Historia del Vino y El Museo de la Cultura del Vino.
Sobre estos sustentos fundamentales y sobre el proyecto enoturístico de Dinastía Vivanco nos habló Javier Fernández durante su asistencia a Madrid Fusión.



He visitado prácticamente los mejores museos del vino del mundo y pienso que este es el mejor de ellos, como diría la familia vivanco hay que devolver al vino lo que el vino nos a dado.