A finales de los años 60, Bulgaria ya estaba entre los mayores exportadores de vino del mundo. Por lo general, no eran vinos de gran calidad que tenían como arma principal los precios ajustados. Esto lo sabían ver los soviéticos, que han hecho desde siempre a Rusia su principal mercado. En los 80, a Gorbachov se empeñó en perseguir el consumo de alcohol, perjudicando en gran medida a la viticultura de Bulgaria, pero una cultura del vino que se remonta a la época de la antigua Tracia, pudo superar ese revés y en los 90, las bodegas, propiedad del estado se privatizaron, atrayendo a inversores extranjeros con ambición de hacer unos vinos búlgaros de calidad que puedieran competir en todo el mundo.

Hoy los productores de vino búlgaro están inmersos en el reto de producir menos y de mayor calidad, pero siguen teniendo el problema de la excesiva dependencia de Rusia. Su esperanza está en aprovechar que la situación de crisis lleve a los consumidores del resto de Europa a buscar vinos de países alternativos con calidad y buenos precios. Esa búsqueda los puede llevar a descubrir vinos que, además de cabernet sauvignon o merlot, están basados en variedades locales como las mavrud, melnik, pamid, gamza, rkatsiteli, dimiat, misket, muskat ottonel…

No es fácil encontrar vinos búlgaros, así que cuando vimos en Fitur que el stand de Bulgaria estaba dándolos a conocer, no pudimos resistirnos. Aprovechamos también para entrevistar a Manuel Morales, sumiller que conducía la presentación.

Recientemente se ha lanzado el portal vinosdebulgaria.com que con la asesoría del enólogo Juan Manuel Gonzalvo está seleccionando para su tienda online los vinos que necesitamos para conocer la viticultura Búlgara.

Esta web organizó en Barcelona una cata de presentación de los vinos que importa. Devinis y Adictos a la lujuria son dos webs en la que se puede leer sobre lo que allí se pudo catar.

Si has probado algún vino búlgaro, cuéntanos cuál y qué te ha parecido.